KTCZoom 1.
La felicidad
Sábado 6 de noviembre de 2021
Edición, introducción y Comentarios: María Mercedes Márquez
¡Grabar!!!
¡Tashi Delek para todos!
Bienvenidos al inicio de esta serie de conversatorios del KTC sobre la felicidad. Lo que buscamos a través de ellos, es que podamos compartir nuestros propios cuestionamientos, inquietudes, dudas, e indagaciones sobre lo que implica y significa “felicidad”, y llegar a respuestas satisfactorias a través de nuestras informales conversaciones. Me interesa tanto como a ustedes poder llegar a determinar qué tan lejos están nuestras propias ideas convencionales sobre la felicidad, de lo que plantea el budismo.
Si bien es cierto que hemos partido de nuestras propias inquietudes, también hemos recurrido a lo planteado por el maestro Matthieu Ricard en su libro titulado “En defensa de la felicidad, como parámetro de las enseñanzas budistas. Confiamos en que estos conversatorios puedan ser de beneficio para todos.
1.
Sesión de meditación
Comencemos con una breve sesión de meditación de apenas 15 minutos. Dejamos que la mente repose, tranquila, durante unos minutos sin interferencia de nuestra parte, es decir, sin que nosotros hagamos nada. No tenemos que enfocar algo externamente. Tampoco tenemos que enfocar algo internamente. Simplemente estar allí, tranquilos durante unos pocos minutos.
Sentados cómodamente con las plantas de los pies sobre el piso, enderezamos la columna y colocamos las manos sobre el regazo. La palma de la mano izquierda volteada hacia arriba; luego, la mano derecha sobre la izquierda, también con la palma hacia arriba y la punta de ambos pulgares apenas tocándose. Muy relajadas estas manos, los brazos, los hombros.
Nos centramos en la intención de mantener el compromiso de hacer la práctica lo mejor que podamos y nos regocijamos en la sincera motivación de estar haciéndola para que esta contribuya tanto a nuestro beneficio como al beneficio de otros sin excepción.
“Que la virtud que voy a cultivar pueda ser causa
de la eliminación de los obscurecimientos de todos los seres
y establecerlos en el estado despierto no sujeto a cambios”.
Sesión de 15 minutos. Sonar el cuenco al inicio.
Poner pausa a la grabación
Activar la grabación.
2.
C. Introducción
... Cuando decidí comenzar a desarrollar el tema de “la felicidad” lo hice movida principalmente por una gran curiosidad. Me preguntaba, ¿por qué resulta tan difícil hablar acerca de ella? ¿Qué es lo que sucede con este tema, que casi llega a tener visos de tabú, de algo de lo que no se habla, que se sabe presente pero que no se logra entender bien del todo, y, cuya existencia se ha devaluado tanto qué tan solo el nombrarla provoca cierta clase de vergüenza?
Me repetía, ¿qué es lo que sucede con la felicidad? ¿Por qué no se habla libremente acerca de ella? ¿Es esto un fenómeno local o tiene que ver con condicionamientos comunes a los occidentales? ¿Qué entendemos por felicidad? ¿Significa lo mismo para todos? ¿Acaso la conocemos? ¿Acaso la buscamos conscientemente? ¿Podemos hacer de ella nuestro estilo de vida?
Hay casos, como este, en los que me gusta acudir al diccionario porque normalmente creemos que lo que pensamos acerca de la felicidad o de cualquier otro tema ha surgido de nuestra propia experiencia cuando por lo general obedecen mayormente a simples condicionamientos reflejo de la sociedad en la que vivimos. Estas ideas reflejan conceptos o ideas que están enraizados en nuestras mentes occidentales, que han perfilado nuestra forma de ver el mundo, y también nuestro comportamiento, por lo que me pareció interesante citar algunas de ellas.
En el diccionario de la Real Academia Española de la lengua, apenas encontré como definición que “la felicidad es un estado de grata satisfacción espiritual y física”. Ya, por aquí, podemos ver que se está hablando de algo pasajero porque los estados de satisfacción no duran para siempre y nosotros queremos llegar a identificar un estado de mayor peso, algo más significativo.
Entonces, como no quedé para nada satisfecha con eso decidí profundizar un poco más y realizar una breve investigación que me dejase ver la forma en que se ha venido entendiendo la felicidad a lo largo de la historia. Decidí buscar en Google y encontré, y esto me pareció importante, que es abordada desde tres perspectivas: filosófico, religioso y científico.
En el ámbito filosófico, algunos pensadores occidentales se han planteado el tema de la felicidad de manera lateral, pero muy pocos como tema central de sus afirmaciones, es decir, no se le ha dado mayor relevancia. Ya esto nos empezó a decir algo y entonces nos preguntamos, ¿por qué los filósofos occidentales no se han interesado en la felicidad como para tomarla como tema central de sus investigaciones? ¿Será que no tiene la importancia que nosotros le estamos dando?
Entre los filósofos griegos, quienes han marcado una influencia considerable en la forma de pensar y ser de los occidentales, Sócrates (470aC-399aC), por ejemplo, afirmaba, que, “El secreto de la felicidad no se encuentra en la búsqueda de más sino en el desarrollo de la capacidad para disfrutar de menos.” Es decir, no veía la felicidad como procedente de recompensas externas o reconocimientos, sino del éxito interno. Aquí tendríamos que averiguar en qué consistía ese “éxito interno”, porque no necesariamente significa lo mismo para todos. ¿No es cierto?
Platón, (427aC-347aC) por su parte, afirmaba que “El hombre que hace que todo lo que lleve a la felicidad dependa de él mismo y no de los demás, ha adoptado el mejor plan para vivir feliz”, y Aristóteles (384aC-322aC) pensaba que “La felicidad depende de nosotros mismos”. Ambos parecen ir por el mismo camino. Ven la felicidad como un logro individual.
Por su parte, el filósofo francés Descartes, (1596-1650) defendía que el mundo está compuesto por dos sustancias separadas: mente y cuerpo. Consolidó una visión dualista de la realidad, pero “la felicidad” como tal, no fue el punto central de sus investigaciones. Para Kant, (1724-1804) “La felicidad, más que un deseo, alegría o elección, es un “deber”. Aquí me preguntaba ¿Cómo enfocaba; qué entendía por deber? No lo sabemos. También habría que averiguarlo.
El británico Bertrand Russell, (1872-1970) autor de “La conquista de la felicidad”, ganador del Premio Nobel de Literatura y conocido por su influencia en la “filosofía analítica”, da un giro y concibe el “amor” como un instrumento para conseguir la felicidad. Considera que el amor ayuda a romper el ego y a superar la barrera de la vanidad que impide ser felices. Aquí pensé que quizás deba leer a Russell para comparar sus teorías con las experiencias del Buda.
En cuanto al ámbito religioso, dentro de las religiones prevalecientes en occidente, el cristianismo, el judaísmo y el islam, la felicidad mundana es entendida principalmente como el llevar una vida siguiendo los lineamientos de cada tradición en particular pues de esto depende que seamos felices al ser premiados o castigados por la divinidad superior. Sin embargo, una vez que hayamos fallecido, la verdadera felicidad se encontrará en el paraíso, el reino donde habita la divinidad, siempre y cuando hayamos vivido dentro de la ley divina.
Desde el ángulo científico, la felicidad está principalmente relacionada con lo que hoy día se conoce como “psicología positiva”, un planteamiento que surgió en los Estados Unidos recientemente en el año 2000, y que hace énfasis en el desarrollo de fortalezas y características propias para alcanzar la felicidad. Entre estas tenemos la aspiración, el bienestar, el optimismo, y, por supuesto una actitud positiva.
También está relacionada con quererse a sí mismo, con el cariño, el amor y la compasión, con el respeto hacia los seres cercanos, el rodearse de personas positivas que piensen como tu, el trabajar en lo que nos gusta, hacer actividades que nos gusten y vivir creando el futuro en nuestros sueños, preparándonos, aprendiendo nuevas habilidades.
De modo que estos planteamientos y otros tantos por el estilo, nos dejan ver mucho de nuestras propias ideas respecto a la felicidad porque ellos han venido moldeando las mentes de los seres a través de los años. Podemos ver que, en esencia, no podemos decir que son “nuestras ideas” sino más bien “nuestros condicionamientos”, porque no hemos llegado a pensar así siguiendo nuestros propios pasos, sino como producto de las ideas de otros.
C. Ahora vamos a conversar sobre lo que hemos escuchado. ¿Se sintieron identificados con algunos de los planteamientos filosóficos? ¿Pueden afirmar que son producto de esas influencias?
3.
Cultivar la felicidad como estilo de vida
Comenzamos entonces preguntándonos si el mundo sería un mejor lugar si todos nos dedicásemos a cultivar la felicidad como estilo de vida, es decir, de manera consciente, teniendo el conocimiento de cómo hacerlo.
Creemos que esto es lo que hacemos, pero no es cierto, es algo muy diferente, porque partimos de profundos niveles de ignorancia respecto a cómo son las cosas esencialmente y, en consecuencia, en la gran mayoría de los casos buscamos felicidad donde sólo encontramos sufrimiento.
Es posible que algunas personas se sientan incómodas al escuchar hablar sobre la felicidad, y que muchas otras ni siquiera puedan hacerlo. Por una u otra razón que todavía no logro identificar, nos cuesta verla de frente y con claridad.
Siendo la felicidad una “experiencia” con la que deberíamos estar más que familiarizados y que hablar de ella nos debería proporcionar alegría, nos sorprende que sea algo que mantengamos más bien silenciado en la profundidad de nuestra mente y nuestros corazones.
Entonces vuelvo a preguntarme ¿Qué es lo que pasa con la felicidad? ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo enfrentarla? ¿Por qué en lugar de hablar de ella de frente la llamamos por ejemplo “bienestar” o nos orientamos hacia otro lado? Estuve buscando en Instagram a ver qué tanto aparece el término felicidad sobre todo hoy en día que muchísimos emprendimientos están orientados hacia el logro de mejor tu vida y encontré esto que me pareció sumamente interesante.
#felicidad 19.7 mil publicaciones y decidí revisarla.
Escuchen lo que encontré.
“Mantén siempre cerca a quien te motive a ser mejor”
“Lo quiero, lo decreto, lo afirmo, lo voy a lograr”
“Yo amo mi presente, elijo mi futuro y trabajo para lograr cada uno de mis sueños”
“No estás leyendo esto por casualidad, vas a ser millonaria”
“Tu felicidad es tu responsabilidad, hazte cargo”
“La felicidad no llega cuando conseguimos lo que deseamos sino cuando disfrutamos de lo que tenemos”
“¿Para qué quieres tanto dinero si todavía no has aprendido a ser feliz?
“Tratemos de ser felices, no perfectos”
“Siete razones por lo que no eres feliz: buscas la felicidad fuera de ti mismo; quieres llenar las expectativas de otros; por no sentirte bien contigo mismo; por un sistema de creencias limitantes; por vivir en un mundo de ilusiones; por guardar resentimientos y por vivir en el pasado.”
C. Quizás sería beneficioso comentar sobre esto que hemos escuchado porque son planteamientos actuales, ellos reflejan mucho de lo que la gran mayoría de las personas cree y siente y nos puede brindar pautas para saber dónde estamos nosotros respecto a lo expresado por ellos.
¿Y qué hay de la creencia tan difundida de que no puedes ser feliz mientras otros estén sufriendo? ¿Cómo puedes sentirte feliz, cómo puedes hablar de felicidad cuando hay tanta gente pasando hambre, tantos desplazados, tantas víctimas de desastres naturales, tantos muriendo a causa del Covid?
C. ¿Dónde están ustedes respecto a esta forma de pensar y sentir? ¿Piensan de este modo? ¿Se identifican con ella?
4.
Dar por sentado la felicidad
Pienso que, a lo largo de la historia, en todas las culturas, en medio de todas las razas de la humanidad, en las diferentes latitudes y en todos los contextos económicos, sociales y religiosos, siempre ha estado presente la tendencia a dar por sentado la felicidad.
Entonces, quizás es por eso, que no nos llama la atención; no es algo de lo que hablamos con libertad y entusiasmo y muchos menos nos interesamos en conocerla a fondo. Entonces, una vez más, ¿qué es lo que sucede? ¿siempre ha estado aquí y no la hemos visto, esta felicidad de la que hablamos? ¿cómo es eso posible?
C. Si alguien te preguntase qué es para ti la felicidad, ¿qué le responderías?
5.
El budismo y la felicidad
C. Como parte de nuestra condición humana, todos tenemos la capacidad para experimentar sufrimiento, tristeza y también felicidad, lamentablemente, da la impresión de que a esta última no la tomamos muy en serio; no le damos la importancia que tiene y nos conformamos con experimentar “episodios aislados” de felicidad según lo que esto represente para cada persona, asumiendo que eso es todo lo que hay con ella.
Es como si pensásemos que, de una u otra manera se tratase de un “clima existencial” siempre está presente en mayor o menos medida y, que, siendo así, no hay por qué hacer de eso una gran cosa ¿no es cierto?
Por otra parte, tenemos la tendencia a “medir la felicidad” en función que lo que conseguimos afuera, a partir de nuestras experiencias externas, es decir, medimos la felicidad en función a nuestra relación con el mundo y los demás seres sintientes.
Hay algo más que también me parece muy interesante, y es que, aunque no lo veamos a simple vista, el sufrimiento, la tristeza y la felicidad están relacionadas; hay entre estas experiencias una extraña y poco aparente relación, pero así es cuando lo vivimos. Una vez que el sufrimiento deja expuesto al ser humano en toda su vulnerabilidad y desaparece la reactividad, el corazón se abre, aflora la tristeza y una cierta ausencia de lucha interior hace posible un mayor acercamiento a la propia situación.
La experiencia de la tristeza suele tener una carga tan pesada que parece opacarlo todo, incluso a la ternura que emerge del corazón, pero, sabiendo que es algo que aflora, algo que emerge y se manifiesta espontáneamente, cuando no nos quedamos en la tristeza y el dolor, cuando eso tiene un cierre y seguimos adelante, en ese preciso momento esto puede abrirle paso al camino hacia la felicidad, hacia la liberación, hacia la liberación del sufrimiento.
Trungpa Rimpoché solía decir, que es algo similar a ese momento en que somos arrastrados por una ola y acabamos dando vueltas allá abajo en la arena para luego tomar ese impulso salvador que nos rescata y nos hace buscar la luz, salir a flote y volver a respirar.
Muchas personas dicen que el budismo insiste demasiado en hablar del sufrimiento; que, independientemente del tema que se esté tratando, tarde o temprano se llega a él; que todo gira alrededor del sufrimiento y que, por otra parte, no encontramos muchas enseñanzas acerca de la felicidad.
Pero pensemos un momento, es algo muy simple, ¿cómo podemos ser felices, verdadera y plenamente felices si está presente alguna forma de sufrimiento? Primero tenemos que comenzar por conocerlo y trabajar por superarlo y transcenderlo. De otro modo no funciona. Por otra parte, la posibilidad de ser felices ya está dada en todo ser humano, sólo tenemos que buscarla donde es debido.
La felicidad está presente en todas las enseñanzas budista como objetivo; fíjense que, así como se habla de sufrimiento, también se habla de liberación, ¿y qué implica la liberación? La liberación hace posible la clase de felicidad de la que estamos hablando. Todo el mensaje del Buda gira alrededor del tema de la felicidad.
Desde el mismo comienzo, con Las cuatro nobles verdades el Buda lo dejó bien claro. Hay una serie de condiciones que están dadas por el simple hecho de haber nacido humanos; estas conducen al sufrimiento. Lo que tenemos que hacer para transcenderlas es emprender el camino que conduce a la liberación, a su trascendencia, a la felicidad, a través del camino de la meditación, el estudio y la investigación interior.

Dedicación del mérito
¡Dejar de grabar!!!